En este artículo analizamos el rendimiento reciente de los ETF SPY (S&P 500), GLD (oro) y SLV (plata), el cruce SPY/GLD en 2020 y 2025 y qué nos dice sobre el ciclo actual. Además, proponemos una cartera modelo que combina renta variable estadounidense y metales preciosos, y explicamos cómo usar estos instrumentos para diversificar y proteger tu portafolio.
Por qué mirar SPY, GLD y SLV hoy

En los últimos años, el trinomio SPY–GLD–SLV se volvió una combinación muy potente para pensar carteras globales: acciones de gran capitalización de Estados Unidos más dos refugios históricos como el oro y la plata. El contexto 2020–2025 dejó varias lecciones sobre cómo se relacionan estos activos en crisis, en fases de euforia y en entornos de tipos de interés cambiantes.
SPY representa al S&P 500, el índice más seguido del mundo, mientras que GLD y SLV replican el precio del oro y la plata físicos respectivamente, permitiendo exposición táctica a metales sin salir del ecosistema de ETF. Para el inversor argentino que opera vía CEDEARs o cuenta en el exterior, son piezas clave para armar una cartera diversificada y en dólares.
Qué pasó con su rendimiento 2020–2025

Entre 2020 y 2024, los metales tuvieron años muy positivos, alternados con correcciones, pero el verdadero protagonismo llegó en 2025 cuando oro y plata hicieron máximos históricos. En particular, GLD sumó retornos anuales muy fuertes en 2024 y 2025, con subas del orden de 20–60%, mientras que SLV mostró un comportamiento aún más explosivo, superando el 100% en 2025, aunque con mayor volatilidad.
Por su parte, el S&P 500 (vía SPY) vivió un ciclo clásico de post‑pandemia: rally violento en 2020–2021, corrección importante en 2022 y recuperación en 2023–2024, consolidándose en 2025 con subas más moderadas frente al boom de los metales. El balance del período sigue favoreciendo a la renta variable americana en el largo plazo, pero el último tramo revalorizó el rol defensivo y oportunista de GLD y SLV dentro del portafolio.
El cruce SPY/GLD en 2020 y 2025
Una forma sencilla de leer la relación entre acciones y oro es mirar el ratio S&P 500/oro (SPY/GLD): cuántas “onzas de oro financiero” compra el índice. En marzo de 2020, con el shock de la pandemia, ese ratio se desplomó hacia la zona de 1,5, reflejando que el oro sostuvo mucho mejor su valor mientras las acciones se hundían.
En 2025, el ratio SPY/oro volvió a comprimirse hacia ~1,66, cerca de los niveles de la pandemia, pero esta vez con un mercado accionario aún en zona de máximos y un oro en récord histórico. El mensaje de fondo es que el mercado está dispuesto a pagar “menos S&P 500 por cada unidad de oro”, algo típico de fases donde crece la preocupación por shocks macro, desaceleración o riesgos geopolíticos, aun sin una crisis abierta.
Qué nos dice esto para 2026
De cara a 2026, el consenso es que el S&P 500 puede seguir en tendencia alcista, pero con retornos esperados más moderados y riesgo de correcciones mayores que en los años inmediatamente posteriores a la pandemia. La combinación de valuaciones altas, dependencia de unos pocos sectores (tecnología e IA) y señales de enfriamiento económico sugiere un escenario de “subas con volatilidad”, no de rally lineal.
Al mismo tiempo, el rally reciente del oro y la plata y la compresión del ratio SPY/GLD respaldan mantener una porción de la cartera en metales como cobertura: si el mercado descuenta más riesgos, estos activos tienden a comportarse mejor justamente cuando más lo necesitás. La clave está en encontrar un mix que aproveche el crecimiento de largo plazo de las acciones, sin quedar desnudo ante shocks de inflación, tasas o geopolítica.
Cartera ejemplo combinando SPY, GLD y SLV
A modo ilustrativo, se puede pensar una cartera núcleo con estos tres ETF para un horizonte de 5+ años y perfil moderado, sabiendo que no sustituye un asesoramiento personalizado:
- 60% SPY: motor principal de crecimiento, exposición diversificada a la economía estadounidense y a las grandes compañías globales.
- 25% GLD: columna vertebral defensiva, diseñado para amortiguar caídas fuertes de la renta variable y actuar como reserva de valor en escenarios de estrés.
- 15% SLV: componente táctico de mayor beta, pensado para capturar fases de fuerte apetito por metales y ciclos alcistas específicos de la plata.
Un perfil más conservador podría subir GLD al 40% reduciendo SPY al 45%, mientras que un perfil agresivo podría ir a 70% SPY, 15% GLD y 15% SLV, asumiendo más volatilidad a cambio de mayor potencial de retorno. En todos los casos, resulta clave definir reglas de rebalanceo periódicas (por ejemplo, anual o cuando un activo se desvíe más de cierto porcentaje del objetivo) para mantener el riesgo bajo control en el tiempo.
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